ESE CRISTAL

Marcelo D. Ferrer


Ese día,                    

la palidez del mundo embriagaba todo...

Un cristal separaba lo opaco de la algarabía.

Dentro, tú, humedecida de mi, me sonreías,

fuera, la lluvia humedecía la monotonía.

 

Fino cristal de pétreo esplendor

sutil encanto nos devolvías...

Dentro, mi dedo contorneando tus pechos

fuera, contorneaba el viento para las hojas un lecho.

 

Ciudad difusa... detenida...

cristal opaco donde la lluvia dormía...

sutil encanto que aviva en nosotros

el infinito placer de rozar tu piel con la mía