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Aquel
Viejo Solitario

Vivía en una pequeña casa,
con luminosas ventanas que reflejaban la calma de aquél
majestuoso lago. Las paredes cobijaban secretos de añosos troncos,
el hogar siempre encendido iluminaba el rincón donde se hallaba
ubicado aquél viejo y cómodo sillón, dónde tal vez pasaba
horas sin siquiera parpadear.
Su mirada se clavaba en el infinito, sin poderlo percibir, fijo e
inmóvil recordaba tal vez su niñez, o su único amor, o su
talento como escritor, o tal vez tan sólo evocaba de que color se
pintaba el paisaje, cuando el otoño llegaba, de que matiz se
encendía el sol cuando se escondía, por detrás de la montaña.
Recordaba o evocaba apoltronado allí, en su rincón silencioso,
abrigado al calor de unos leños coloridos en rojo y púrpura
fuego.
Se decía en la aldea, que al llegar la tarde, una pequeña y
dulce niña llegaba muy abrigada. Traía una canasta cargada con
dulces, muñecos y cuentos. Traía una sonrisa dibujada en su
rostro.
Se sentaba junto a él y miraba con delicada ternura esa mirada
clavada en el infinito. Se producía así casi mágicamente, un
milagro de amor. La niña que tan sólo lo observaba, sin decir ni
una palabra, sin ni siquiera tocarlo, lograba que éste anciano
solitario sonriera un mo-mento y levantando su mano con tierna y
temblorosa resolución, acariciaba a la pequeña que sonreía
llorando...
Todos dejaron de ver al anciano y a la niña. Se dice que él
partió a un lugar donde los lagos se funden con las estrellas,
donde el sol y donde la luna brillan con el mismo color.
La niña nunca volvió con sus
dulces y muñecos.
Sólo se sabe de ella que el día que él partió, llenó hasta
colmar su ca-nasta con sonrisas y caricias de aquél viejo
solitario que pudo darle...
lo mucho que tenía escondido...
Muchas personas esconden
tiernos sentimientos que nunca dejan ver, tal vez es que nadie,
nunca les dio amor.
Pero cuando alguien se acerca con la mirada pura y acaricia el
alma de estas personas, se dan cuenta que dando es como se es
feliz.
¿Sí tuvieras que partir ahora, has dado todo lo que tu corazón
tiene para dar?
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