PARACAS

La vida en la Reserva Natural de
Paracas se respira en cada metro cuadrado de
acantilado y mar.
Incluida desde 1975 dentro del Sistema Nacional de
Áreas Protegidas, comprende un total de 335 mil
hectáreas de mundo silvestre en el que resulta muy
fácil internarse, basta con un poco voluntad.
Muy temprano y antes de que salga el sol ya deben estar abordando alguna de las embarcaciones que parten desde la playa El Chaco hasta las Islas Ballestas y San Gallán. Los costos entre 25 y 40 soles le darán una idea del tiempo que tardará en llegar hasta ellas. Durante esta travesía, la costa revela el enigmático geoglifo en bajorrelieve conocido como El Candelabro, las blanquirojas parihuanas le regalarán su patriótico revolotear, mientras los piqueros los sorprenden con un aerodinámico vuelo de caza. Ballestas es un grupo de pequeñas islas como la Goleta y piedra Redonda, señorío de miles de lobos de mar que de lejos se mimetizan con los islotes de negrísima roca.
Continuando en alta mar, de un momento a otro el azul horizonte se verá invadido de perpetuas cumbres blancas. Se trata de San Gallán, una enorme isla morada por miles de aves guaneras que le dan ese curioso aspecto a sus pendiente sde más de 400 metros de altura. Aunque no es posible desembarcar en la isla, debido a las peñas y el fuerte oleaje, resulta interesante apreciar los vivos colores de los zarcillos, las piruetas de las gaviotas y patillo y los amigables llamados de los delfines, quienes de seguro escoltarán con piruetas su nave al retorno.
Al atardecer puede contemplar la puesta del sol desde el cerro Lechuza, antiguo mirador inca donde todavía se aprecian algunos restos arqueológicos. Para su primera noche en Paracas, nada como acampar en la Mina, preciosa playa de aguas muy tranquilas y poco viento.
El segundo día puede optar por dar la "vuelta a Paracas", un recorrido por las principales playas y atractivos turísticos a través de trochas afirmadas, este se inicia en Lagunillas, una sencilla y concurrida caleta de pescadores para luego avanzar en dirección sur por la playa Santa María, la Punta del Cielo y recompensar todo el esfuerzo en playa Yumaque donde podrá apreciar La Catedral, una saliente que fue formada por la erosión del mar.
El tercer día se podrá relajar mientras flota en algunos botes pedalones, se anima practicar el "windsurf" o zambullirse para bucear entre cardúmenes de meros en la paradisiaca playa Mendieta. No se despida de la reserva sin visitar el Muelo Julio C. Tello, que se encuentra regresando al balneario de Paracas.
Ubicación:
Casi a nivel del mar en la provincia iqueña de
Pisco, kilómetros 245 de la Panamericana Sur.
Tiene una extensión de 335 mil hectáreas desde la
Península de Paracas hasta Morro Quemado, al sur
de la bahía de la Independencia, incluyendo 200
mil hectáreas del Océano Pacífico.
Campamentos:
Es recomendable para el verdadero contacto con la
naturaleza acampar en algunas playas permitidas
por Atenas, La Mina y Lagunillas. Más al sur, El
Playón y Mendieta. Siempre en grupos para mayor
seguridad, llevando abundante agua y una bolsa
para los desechos.
Excursiones:
El balneario El Chaco cuenta con muelle desde
donde salen diariamente a las 7:00 a.m.
embarcaciones que realizan el "tour" a Islas
Ballestas". El viaje dura entre dos y cuatro horas
según el tipo de lancha y se retorna cerca de las
cuatro de la tarde. Costo por persona entre S/. 25
y S/. 40