La Casona de San Marcos

Ubicada en el Parque Universitario de Lima el edificio tiene un área de 11.387 metros cuadrados y en su fachada luce un portón principal. Su ámbito sereno tranquilo, sin los ruidos propios de la calle, solaza el espíritu. Si hasta dan ganas de quedarse a vivir. Los patios tienen nombres sugestivos: los naranjos, los Jazmines, los Capistas o Mateístas.
Admiramos el armonioso conjunto del primer claustro con pileta de graciosas tazas de mármol, la arquería y sus columnas de caoba y roble que, desde el principio, fue asignada a la cátedra de derecho.
A la izquierda, una escalera llega al descansillo y se divide en dos.
Parte de ese sector se ha dedicado a un museo de arte que abarca varias salas con exhibiciones de arte tradicional, retratos de los rectores durante el Virreinato y la República y exposiciones de arte contemporáneo.
Desde una esquina se ve asomar curiosa la bóveda de la antigua iglesia de San Carlos, ahora Panteón de los Próceres.
Este alto centro de estudios tuvo ilustres maestros y alumnos. En el pasadizo que lleva al Patio de los Jazmines se encuentra el busto del doctor Javier Prado. A la derecha aparece la Sala de Recepciones, de ambiente austero y donde cada mes se exhiben cuadros de la pinacoteca de San Marcos.

En sus primeros tiempos la universidad no tuvo nombre y en un sorteo con San Lucas, San Mateo y San Pablo, lo ganó el apóstol, San Marcos, cuyo nombre quiere decir excelso.
El patio de Letras o de los Jazmines tiene una pileta más pequeña y graciosa. Nos vamos a la derecha y entramos al Museo de Arqueología con piezas muy selectas.
Entre su maquetas se distingue la de Caral, una ciudad prehispanica ubicada en Supe que se va haciendo famosa. También se conserva los documentos y carpetas de Julio C. Tello.
Nuestros pasos se dirigen en el mismo patio hacia la izquierda. Entramos a una capillita dedicada a la Virgen de Loreto con pinturas del siglo XVIII.

El recinto es toda una joya artística con el techo pintado, que ha sido restaurado y ahora luce como nuevo. El techo es florido y tejido de hojas ramas y guirnaldas. Hay un perfecto equilibrio en los colres que animam los cuadros donde aparecen santos y doctores de la Iglesia, como Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Jesús, Santo Tomás y San Agustín.
Aquello es como el parnaso de la teología y el canonismo virreinal. Al medio María sube a los cielos entre angelitos.
La Casona de San Marcos llegó a albergar, además del rectorado, la biblioteca y el archivo central.