Mambrú se fue a la guerra,
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!.
Mambrú se fue a la guerra,
no sé cuando vendrá.
Do-re-mi, do-re-fa,
no sé cuando vendrá.
Si vendrá por la Pascua,
¡qué dolor, qué dolor, qué gracia!
si vendrá por la Pascua,
o por la Trinidad.
Do-re-mi, do-re-fa,
o por la Trinidad.
La Trinidad se pasa,
¡qué dolor, qué dolor, qué guasa!,
la Trinidad se pasa
Mambrú no viene ya.
Do-re-mi, do-re-fa,
Mambrú no viene ya.
Por allí viene un paje,
¡qué dolor, qué dolor, qué traje!
por allí viene un paje,
¿qué noticias traerá?
Do-re-mi, do-re-fa,
¿qué noticias traerá?
Las noticias que traigo,
¡del dolor, del dolor me caigo!
las noticias que traigo
son tristes de contar,
Do-re-mi, do-re-fa,
son tristes de contar.
Que Mambrú ya se ha muerto,
¡qué dolor, qué dolor, qué entuerto!,
que Mambrú ya se ha muerto,
lo llevan a enterrar.
Do-re-mi, do-re-fa,
lo llevan a enterrar.
En caja de terciopelo,
¡qué dolor, qué dolor, qué duelo!,
en caja de terciopelo,
y tapa de cristal.
Do-re-mi, do-re-fa,
y tapa de cristal.
Y detrás de la tumba,
¡qué dolor, qué dolor, qué turba!,
y detrás de la tumba,
tres pajaritos van.
Do-re-mi, do-re-fa,
tres pajaritos van.
Cantando el pío-pío,
¡qué dolor, qué dolor, qué trío!,
cantando el pío-pío,
cantando el pío-pá.
Do-re-mi, do-re-fa,
cantando el pío-pá.
"Mambrú se fue a la guerra" es una de las canciones infantiles más populares. Es de origen francés, fue compuesta por los soldados franceses en el Siglo XVIII para celebrar la supuesta muerte del militar inglés, John Churchill (1650-1722), duque de Marlborough, que había derrotado varias veces a los
ejércitos franceses.
En la batalla de Malplaquet (1709) los franceses fueron nuevamente derrotados, pero llegaron a pensar,
erróneamente, que el general Marlborough había muerto por lo que compusieron una canción burlesca que decía:
"Marlborough s'en va-t-en guerre, Mironton, Mironton Mirontaine, ne sais quand reviendra"
El tema dejó de cantarse hasta que en el palacio de Versalles una de las nodrizas del delfín francés la hizo popular al arrullar al niño con esta melodía que gustó mucho a los reyes Luis XVI y María Antonieta.
En España, por influencia de los Borbones, la canción se difundió rápidamente a finales del Siglo XVIII, sobre todo, entre las niñas que la cantaban mientras jugaban a la rayuela. La pronunciación popular del difícil nombre Marlborough dio origen a la palabra Mambrú, con la que se tituló la canción.